LOS EFECTOS

MATERIAL

amplificador

Los efectos hay que verlos como un ingrediente que, bien utilizado, puede hacer que nuestro sonido pase de bueno a sublime. Y mal utilizado, de bueno a horrible (si de entrada es malo, trata de mejorarlo antes de añadirle nada). No por utilizar más efectos vas a sonar mejor; al contrario, corres el riesgo de que el efecto se convierta en defecto y la gente se empiece a marchar del concierto. Si quieres experimentar, adelante, pero si lo que quieres es reforzar tu sonido en determinados momentos y dotarlo de personalidad, es mejor que los utilices con cuidado.

Para utilizar efectos en el bajo conviene tener en cuenta un par de cosas:

1.- Nos movemos en un registro sonoro muy grave, de ahí que efectos como, por ejemplo la distorsión, pierdan brillo y, al mismo tiempo, sentido.

2.- Debido a la gravedad de nuestro sonido, cuando estemos tocando junto con otros instrumentos, el efecto tiende a perder peso y a enturbiar nuestro sonido, ya que el bajo destaca menos que, por ejemplo, una guitarra eléctrica. No es lo mismo si estamos tocando una pieza o un trozo donde solamente se escucha el bajo como instrumento melódico.

Ecualización

Un ecualizador nos permite alterar las diferentes frecuencias que componen un sonido. Por ejemplo: tu bajo saca montones de bajas frecuencias pero nada de medias frecuencias. El sonido que estarás sacando será turbio y no habrá definición en las notas, algo así como un sonido grave de fondo que lo ensucia todo (musicalmente hablando). Si lo pasas por un ecualizador y "cortas" un poco las bajas frecuencias y aumentas las medias obtendrás un sonido más brillante y con la afinación de las notas más definida.

Hay varios tipos de ecualizadores. El más sencillo tendría dos bandas de frecuencias: un control (potenciómetro) de bajos para acentuarlos o disminuirlos y otro de agudos para lo mismo. Si le añadimos un control de frecuencias medias tendremos un ecualizador de tres bandas. Cuantas más bandas de frecuencia añadamos, más flexibilidad sonora tendremos. A veces, los controles de ecualización vienen en forma de pequeñas bolitas blancas que podemos desplazar arriba o abajo según queramos acentuar esa frecuencia o cortarla. Esto es lo que se conoce como ecualizador gráfico, porque las posiciónes físicas de las bolitas conforman una representación gráfica del efecto de ecualización en el espectro de frecuencias. Un tipo de ecualizador todavía más flexible es el ecualizador paramétrico. Este utiliza tres botones por banda, permitiéndonos especificar la frecuencia central de cada banda, la cantidad de acentuación o disminución y la amplitud de la banda, la cual determina cómo es de ancha o de estrecha un área del espectro de frecuencias que estás modificando.

La ecualización es un tema delicado, hace falta probar todas las posibles combinaciones de acento y corte de frecuencias hasta encontrar el sonido o sonidos que más nos gusten. Vamos, que merece la pena perder unas horitas probando, horitas que daremos por bien empleadas cuando lleguemos a un directo o a una grabación y seamos capaces de dar, en un tiempo récord, con el sonido que buscamos (esto les encanta a los técnicos de sonido, en el mejor de los casos fumarás de gorra el resto de la tarde).

Compresión

Un compresor reduce el rango dinámico de nuestra señal potenciando las notas más débiles y suavizando las que más suenan. El efecto que consigue es el de igualar las notas en intensidad, de forma que no haya altibajos de sonido. Esto es vital en una grabación, de lo contrario la persona que tenga que hacer las mezclas se puede volver loco. Al mismo tiempo, el compresor protege los bafles de nuestro amplificador, ya que un exceso de bajas frecuencias podría dañarlos. Aunque esta tarea es más propia de un limitador, que no hace más que fijar un límite de frecuencias que actúa como techo, de manera que ninguna frecuencia pueda sobrepasar ese techo. Muchas veces lo que encontraremos, bien en forma de pedal, en rack o instalado en el amplificador será un compresor-limitador que nos permite hacer todo lo dicho hasta ahora.

Caja de Inyección o D.I.

No es un efecto propiamente dicho, pero lo he incluido porque es de gran utilidad para bajistas, sobre todo en grabaciones. Una caja de inyección o Direct Input toma la señal de alta impedancia de tu bajo y la convierte en una señal de baja impedancia balanceada, haciéndola compatible con la entrada de input de una mesa de mezclas, ya sea la de un estudio de grabación o la de escenario en un concierto. Vienen tanto en forma de pedal como instaladas en el propio cabezal del amplificador. También se puede utilizar en directo como si fuera un pedal más, para conseguir una señal nítida del bajo antes de empezar a añadirle efectos. No hace falta que diga que, en este caso, la D.I. tendría que ser el primer pedal de la cadena entre bajo y amplificador. De todas formas lo he dicho.

Delay/Chorus/Flanger

Los he puesto juntos porque, aunque son distintos, parten de la misma base, que es el retardo de la señal acústica. Los circuitos de estos efectos parten la señal por la mitad, retardan electrónicamente una de las mitades y luego recombinan las señales. La cantidad de retardo determina el tipo de efecto. Retardos más largos que 75 milisegundos producen eco (como es el caso del delay); retardos cortos, entre 10-20 milisegundos producen efecto de chorus, lo que nos hace sonar como dos o más bajistas tocando al mismo tiempo; retardos por debajo de 10 milisegundos producen efecto de flanger, en el que ciertas frecuencias son canceladas, con lo cual cambia ligeramente el tono de nuestra señal.

Wah-Wah

Nos permite cambiar la modulación de la señal completa que estamos produciendo, modulación que controlamos mecánicamente con un pedal. el efecto que consigue se parece bastante al flanger, aunque el hecho de controlarlo con el pie nos permite alterarlo a nuestro gusto. El maestro por excelencia del pedal de wah-wah no era bajista, sino guitarrista. Me refiero a Jimi Hendrix. Concretamente su disco Electric Ladyland es un auténtico manual de usuario. A cualquiera que quiera investigar con el pedal de wah-wah le recomiendo un par de escuchas a este disco. También a los discos en solitario de Bootsy Collins y a las grabaciones que realizó para Funkadelic.

Distorsión

Un distorsionador añade altas frecuencias a nuestra señal. El resultado es un sonido más rasposo y crudo, el clásico sonido de las guitarras heavy-metal. Viene especialmente bien a la hora de potenciar los armónicos. En notas graves puede hacer sonar nuestro bajo eléctrico como si fuera sintetizado. La forma más directa de conseguir distorsión es con un pedal de distorsión (distorsionador), pero también la podemos conseguir con un amplificador de válvulas jugando con los controles de gain y volumen master. Los pedales llamados overdrive o heavy-metal no son otra cosa que distorsionadores.

Vale, ¿y ahora qué?

Ya sabemos que hablar sobre música es como surfear sobre agricultura: hay cosas que son imposibles de explicar con palabras. Desde luego, con lo leído hasta ahora no te haces una idea ni remota de los sonidos que saldrían de tu bajo al pasarlo por los efectos mencionados. La única manera fiable es agarrar tu bajo y empezar a probar efectos (pídelos prestados o pruébalos en la tienda antes de comprarlos: te ahorrarás sorpresas). De todas formas, una vez tengamos claro el sonido que resulta al añadir un efecto dado, es bueno saber cómo funciona para saber qué es lo que estamos haciendo, para avanzar en una dirección o en otra según lo que vayamos buscando.


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